Nerea Sánchez Martínez: Degollado.
Vio cómo alzaba el cuchillo, le arrancaba la piel y lo metía en el fuego. Se acercó, lo miró y se dispuso a acabar con su sufrimiento aunque realmente parecía apetecible. Finalmente, se decidió, abrió el horno y sirvió el cordero en la mesa.
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